Desde 1976, Pascale Archambault a experimentado la escultura sobre madera, la ceramica y la piedra para, finalmente, consagrarse casi exclusivamente a ésta ultima. Su arte es figurativo y la persona humana, representada en su totalidad o en fragmentos, juega un rol determinante. Ligada a referencias historicas de la escultura, sus obras testimonian conflictos sociales concernantes, entre otros a, actos de violencia, situaciones conflictivas y, lo opuesto, los placeres de la vida. Sus obras oscilan constantemente entre dos polos contradictorios: por un lado, de connotación eufórica, trata la belleza, el bienestar y el deseo; por otro lado, mas cerca de la perturbación, muestra lo feo, la angustia y el dolor. Su produccion alterna también esculturas monoliticas y de ensamblaje, implicando, por lo seguido, un desmembramiento del cuerpo. Su trabajo comprende esculturas, instalaciones y relieves por lo cual, la sintesis está principalmente fundada sobre el movimiento y la oblicuidad del volumen. Archambault le da una gran importancia a la textura, cortando, puliendo, o dejando en bruto las superficies, segun el efecto buscado, relacionado con el contenido.
Michèle Deschênes